"Sweet for my sweet III" en Galería Mar Dulce


Un mundo de detalles

La muestra Sweet for my sweet se presenta ya en su tercera edición, insistiendo en estimular la parte más encantadora de los niños de todas las generaciones.


Los pequeños formatos de las obras delatan la profesión de origen de muchos de los artistas: la ilustración. Una ocupación cada vez más dinámica que permite oscilar entre distintos mundos como el diseño gráfico, la literatura, el comic, y el ámbito de las llamadas artes plásticas con mayúsculas, las cuales ocupan actualmente la mayoría de los espacios en galerías y museos.

Sin prejuicios de materiales, de soportes, ni de técnicas, la muestra se erige en un lenguaje múltiple que encuentra una encantadora unidad. El espacio sumamente acogedor de esta morada palermitana invita a dar una detenida y atenta recorrida a la propuesta de obras que forman esta trama sensible. Un muro repleto de pequeñas fantasías, criaturas curiosas, y miradas encantadoras. Todas las imágenes parecen extraerse de una colección de cuentos de fantasía que nunca leímos y que ni siquiera existen, pero podemos inventar a partir de nuestra propia mirada. Esa es la sensación que transmite esta selección de obras, son una invitación a la imaginación, al juego, son un recreo al aire libre.
El papel rasgado por los trazos de lápiz, las piezas de papel pegadas junto a las pinceladas, el soporte hundido por los orificios donde ingresan los hilos de colores, todo puede verse a corta distancia y con minucioso detalle.
Los artistas de la muestra son Isol, Gustavo Aimar, Diego Bianki, Irene Banchero, Marina Aizen, Cristian Turdera, Luciana Betesh, Guillermo Decurgez, Bela Abud, Juan Lima, María Elina Méndez, Roberto Cubillas, Tamara Domenech, Cecilia Afonso Estéves, Pablo Mattioli, Laura Varsky, María Cabral, Julia Dron, Natalia Colombo, Sergio Kern, Martín Eito, Silvia Lenardón, Ana Laura Pérez, Leo Arias, Camila de Luca, Adriana Torres y Irene Singer.

Dos de las sorpresas de la muestra son Natalia Colombo y Gustavo Aimar. Cada uno con un destello muy característico y prometedor.

Una de las joyas de la galería es sin dudas Isol. La multifacética artista que obra como escritora, ilustradora, y cantante presenta un puñado de obras donde subyace su sello particular e inconfundible. El que esté acostumbrado a sus libros infantiles –mal catalogados así por cierto, ya que su lenguaje conmueve a personas sin límite de edad- tendrá una gran oportunidad de ver obras en formatos de mayores dimensiones y observar cada trazo de cerca. Confieso ser una de sus fieles seguidoras.
 
Isol, Pajaritos, 2012, collage óleo pastel y carbonilla, 20x30cm


 
Natalia Colombo, Amigos, 2012, lápiz sobre papel, 32x23cm
 

Gustavo Aimar,  Rojo en la tarde, 2012, acrílico y lápiz, 35x35cm


Plus

La exposición se presenta como una gran oportunidad para coleccionistas principiantes que quieran apostar al arte contemporáneo. Se ofrece un gran bagaje de obras a precios accesibles.

Sin dudas, Mar Dulce propone una visión renovadora de las galerías de arte, a través de la inclusión de artistas provenientes de diversas formaciones académicas y profesionales, la variada propuesta de técnicas y soportes en las obras, la venta de libros editados por ellos, y  el contacto directo y activo con el público a través de las redes sociales. Todo esto permite un mayor acercamiento hacia las obras y lo convierte en un espacio de exhibición, contemplación, y reflexión, además de cumplir con su función fundamental como receptáculo de obras a la venta. Se manifiesta la necesidad de romper los rígidos límites de la galería tradicional y formar un espacio global. Transformación que ya vienen transitando gran parte de los espacios de exhibición artística.

Victoria do Campo

Dónde Uriarte 1490 (Palermo Soho)

Cuándo Martes a sábado, 15 a 20 hs
 
Pasen y vean:

“La Reconvención” de Jorge Canale en el CC Recoleta

 

En busca de la trascendencia
       
Después de un largo período de trabajo en distintos puntos del continente asiático, Jorge Canale presenta su nueva propuesta “La Reconvención” en Buenos Aires. La exposición cuenta con doce obras distribuidas en dos salas que cuentan dos partes de una misma historia. La obra de Canale permite una lectura dinámica a través de sus instalaciones, donde se traman diversos lenguajes como la pintura, la escultura, los objetos industriales, la fotografía y la reproducción audiovisual.

La multiplicidad de recursos manifiestos en la muestra da cuenta del diverso camino profesional recorrido por el autor. Partiendo de los dominios de la arquitectura, su campo de acción se ha extendido al diseño gráfico, la comunicación empresaria y las artes plásticas. Las distintas instalaciones presentadas en esta muestra proponen un cóctel de estímulos al espectador, quien tendrá que ejercer una tarea activa. En palabras del propio Canale: “Al espectador, sobreviviente de ese campo de batalla donde la obra agoniza su sentido, le será otorgada la homilía de la interpretación”.
 

Las reflexiones volcadas en las obras poseen claras reminiscencias biográficas, comenzando por la fotografía que abre la muestra, retratando al artista en su etapa adolescente. La palabra también juega un papel clave. El origen jurídico del concepto reconvención -síntoma de la profesión ejercida por su padre- es resignificado con un renovado lineamiento. El texto grabado en el muro que da inicio a la muestrafue elaborado por el artista y nos habla de una reflexión profunda sobre distintos procesos de búsqueda, renovación, quiebre y recreación. Las obras reflejan esta pulsión y funcionan como disparadores para realizar un camino introspectivo propio. Por otra parte, los títulos de las obras también colaboran sugiriendo, provocando y guiando a través de un sendero que incluye un popurrí de dilemas existenciales: el peso de los legados familiares, los procesos inconscientes, el desafío vocacional e incluso la muerte.
 

Uno de los recursos más interesantes de la muestra está formado por una serie de tres obras que se ubican al inicio del recorrido. La primera de ellas (“La Piedad”), una pintura que marca una secuencia de cinco escenas al estilo storyboard -de hecho, esa fue su función original-. La segunda está formada por una serie de distintos recortes de la obra anterior que son proyectados en una pantalla mediante diversos tipos de planos. La entidad de la obra pictórica original cambia radicalmente, así como su impacto en el espectador. La selección de fragmentos de la pintura destaca ciertos puntos de interés que pueden pasar desapercibidos en una primer mirada de la obra pictórica. A su vez, la proyección es acompañada por el sonido de un teléfono sonando que nunca es atendido. Un sonido estandarizado, constante y dramático que focaliza cada cambio de plano. En esta transposición son aprovechados estratégicamente los recursos propios del soporte audiovisual. El conjunto se completa con una tercer obra (“La Ciénaga”) que, en un lenguaje objetual, pareciera obrar como desenlace de la secuencia antes mencionada. En este grupo de obras, el autor pareciera proponer una reconvención de su propia obra, montando lenguajes paralelos y complementarios que complejizan y enriquecen la experiencia estética. Sin duda, la obra del artista está lejos de forjarse como una historia cerrada. El timbre del teléfono que nos acompaña durante todo el recorrido impregna las obras de una temporalidad densa y reflexiva, de un ritmo tan latente como la promesa de trascendencia de su búsqueda.
 
"La Partida"
 

 "La ciénaga"
 
"La desobediencia"
 
 
La propuesta de Jorge Canale puede visitarse hasta el 10 de febrero en el Centro Cultural Recoleta.
 
Victoria do Campo
victoriardc@gmail.com
 
Publicada por CRAC! Magazine