"Lazy" en Galería Carmen Sandiego


Una dimensión alternativa de lo cotidiano 

 

Hasta fin de este mes puede visitarse Lazy, la nueva propuesta de Ramiro Smith Estrada en galería Carmen Sandiego. La obra de este joven artista marplatense se erige en una serie de linografías y óleos sobre tela, un corpus hilado a partir de un eje común. La composición de cada una de las obras se configura a la manera de un pequeño cubículo, producto de la visión del artista a partir de un punto de vista fijo; como en un plano picado, con la cámara mirando su propio cuerpo y el escaso ámbito circundante. Este espacio construido como base, se enriquece y muta a partir de las diferentes contorsiones que va adquiriendo el cuerpo en posición de reposo, desprejuiciado y libre. Del mismo modo, la vestimenta y los objetos que acompañan estos retratos irán modificándose, como un maniquí sujeto a la experimentación.

El momento que Smith Estrada vuelca en sus obras supone un espacio de soledad, de ocio, y contemplación, son rituales cotidianos e íntimos, lapsos cualquiera que parecen transcurrir como una transición entre una acción y otra, como puede serlo la sobremesa de un soltero, un eterno zapping, o un instante de introspección acompañado de un cigarrillo. Esta serie de núcleos van esparciendo sobre el espacio los destellos, los restos, las evidencias de ese estado.

Formalmente, la obra se configura a partir de una conjunción de recursos de diversa índole. En principio, la relevancia que adquiere la línea, la fuerte presencia del dibujo como estructura subyacente de las obras delata la afición del artista por el grabado, técnica presente en trabajos previos . Por otra parte, la utilización de colores planos con una pincelada relamida, la paleta estridente, las reminiscencias al lenguaje gráfico de la historieta y la representación explícita de diversos objetos de consumo masivo -Malboro, GAP, Nike, Sony, entre otros- acercan su obra hacia una estética pop. A la manera de Alberto Passolini y diversos artistas argentinos de los noventa, su producción puede vincularse con una estrategia neo-pop, pero sólo en la medida que es utilizada como una herramienta, como un recurso formal para elaborar una nueva propuesta. Según Adriana Lauría , estos abordajes pueden servir para indagar cuestiones contemporáneas. A su vez, Eduardo Stupía sostiene que Smith Estrada plantea una “(...)  tensión entre la supervivencia de los rituales y fetiches individuales, y la sospecha de que la sociedad que presume de diversidad es en realidad una poderosa maquinaria de unificación” . Aquí radicaría su elección del pop como vehículo crítico.




Por otra parte, resulta de particular relevancia la utilización de fondos, a la manera de grandes alfombras, tejidos o posters, como planos que se extienden y superponen acompañando la figura y hasta confundiéndose con ella. Las tramas, los motivos y el carácter acentuadamente bidimensional de estos planos pueden establecer un diálogo con obras de raíz fauve como The red room (1908) Pianist and Checker Players (1924), Music (1939) o Tabac Royal (1943) de Henri Matisse.

Las obras parecerían manifestar un encuentro conflictivo entre lo representado y la elección de los recursos para dicha representación. Esta colisión se manifiesta entre una dimensión personal, cotidiana e íntima, en contraposición a un universo ficcional, artificioso, distante; entre lo propio y lo ajeno. Quizá esta elección responda a una estrategia de distanciamiento, como vehículo para correrse a sí mismo del protagonismo de la escena, de la autorreferencia indudable que posee. En este pasaje, pareciera que los recursos formales buscasen trasladar un momento tan privado y cotidiano hacia un plano ficcional, donde las figuras pierden voluminosidad, donde los objetos se confunden con los fondos que los enmarcan, donde los contornos pierden exactitud, se relajan, holgados, y caprichosos como las posturas que va adquiriendo el protagonista (auto)retratado.



Ficha Técnico/Artística

“Lazy”

Artista: Ramiro Smith Estrada
Espacio: Galería Carmen Sandiego
Inauguración: 7 de Noviembre
Cierre: 30 de Noviembre
Domicilio: Tucumán 843 1° B / Buenos Aires
Horarios:  Martes a viernes de 14 a 19 h / Sábados de 13 a 16 hs
Teléfono: 011 4328 9790


Victoria do Campo
victoriardc@gmail.com

Nota publicada en Revista ÁMBAR
http://www.ambar-revista.com.ar/index.php/noticias/visuales/item/177-una-dimension-alternativa-de-lo-cotidiano


ambar-revista.com.ar      ISSN N° 2314-3347

Sikha en Pabellón 4

Repensar la belleza





Una casona en Palermo aloja el espacio contemporáneo Pabellón 4, anfitrión de la reciente muestra bautizada Sikha. Sofía López Mañán (Buenos Aires, 1982) será la protagonista de la misma, en exhibición hasta el 24 de Agosto, y con trabajo curatorial a cargo de Laeticia Mello.


No es la primera vez que esta dupla se desempeña en conjunto, ya han tenido otras oportunidades en muestras como Propiedad Privada en Galería Sicart (Noviembre 2010), Anónimos en Galería Insight Arte (Agosto 2011), o la colectiva Kadabra en la Galería Carmen Sandiego (Mayo 2013), entre otras.

Sikha, vocablo tomado de la religión hinduista, hace referencia al mechón de pelo que portan los monjes en celibato en forma de corona después de raparse. Este puñado de cabello se dice que protege el chackra Sahasrara, que se antepone al tercer ojo. El título elegido hace referencia también al fuerte contenido personal de la muestra. La artista efectivamente cortó totalmente su cabello y dio inicio a un proceso profundo de reflexión personal sobre las concepciones de belleza, las tradiciones y prescripciones sociales, y la forma en que estos mitos domestican nuestro cuerpo. Esta acción de "desapelo", como a la artista le gusta llamarlo, es una oportunidad para volver a cero, para abstraerse y mirar en perspectiva, es una ocasión para observar de lejos y deconstruir las miradas más naturalizadas, para desapegarse de los discursos de otros.

Varios son los aspectos de Sikha que la diferencian de las propuestas precedentes de la artista. Por empezar, para sorpresa de los conocedores de la obra de López Mañán, el espacio de la sala no estará cubierto únicamente por fotografías. Se erigen además, curiosas y rígidas presencias metálicas que captan inmediatamente la atención, convirtiéndose en el complemento ideal del trabajo fotográfico. Otro de estos aspectos, en estrecha relación con el anterior, va a ser la presencia concreta de la artista como protagonista de sus fotografías portando esas estructuras metálicas sobre su cuerpo despojado. Por último, habrá un video, a modo de manual del usuario, que exhibe la forma de portar una de estas extrañas piezas de corsetería.

Además de observar la muestra como un proceso en el plano personal de la artista, podemos reparar en el testimonio de otro proceso paralelo en el aspecto formal. Este último está presente en las primeras dos fotografías que abren el recorrido de la sala. Las mismas forman parte de una colección más grande, de aproximadamente veinte obras, que siguen una temática similar. En ellas puede verse el tránsito, el pasaje entre las series que la artista ha trabajado y esta nueva propuesta. Se exhibe una mixtura entre los planos generales y las presencias anónimas que acompañan las series previas, y uno de los elementos fundamentales de la nueva propuesta, el primer rastro de la artista autorretratada. Las fotografías exhibidas la muestran inserta en distintas partes de un paisaje frondoso y remoto, sin cabello y acompañada por otra figura femenina que se mantiene anónima. Las dos figuras se exhiben unidas y entrelazadas, aunque representando roles diferentes. La artista se erige con el rostro en alto, activa y expectante, mientras que su acompañante parece ser arrastrada por la anterior, como inanimada, convirtiéndose en una suerte de sombra de ella. Tomando las obras en relación a la muestra en su conjunto, puede pensarse en ese acompañante anónimo como un doble de sí misma, como parte de la carga del pasado de la que busca deshacerse. Por esto, estas obras son parte del testimonio del proceso, de la elaboración de los aspectos formales y conceptuales, de índole profesional y personal de la artista. 

Como mencionamos previamente, la inserción de estas estructuras metálicas en la muestra será una gran novedad. La misma supone la vuelta a la escultura, que fue una de las primeras incursiones de López Mañán en su tránsito artístico. También forma parte de uno de los preceptos principales del arte contemporáneo, como lo es el nomadismo técnico. 

 

La presencia física de esta corsetería en la sala es acompañada por fotografías en gran formato que representan a la artista portándolas. Cada uno de estos artefactos se ajusta a distintos sectores del cuerpo y se completan con uno o varios mechones de cabello que cuelgan. El pelo en este caso aparece como rastro de esa transformación, de esa catarsis, como testimonio de la naturaleza y el deseo que buscan romper estas estructuras.
La representación del cuerpo de la artista, desprotegido y desnudo, en contacto directo con el metal y el cuero de los objetos, junto con las contorsiones de su figura, dan una sensación de violencia y aprisionamiento. Al estilo de cinturones de castidad o dispositivos de adoctrinamiento, se acentúa el aspecto rígido, frío e inmutable de estas estructuras. Un video complementa las fotografías para retratar la forma en que se colocan un par de alas, que son adosadas al cuerpo a través de cintas de cuero ajustables, presionando la piel y amoldando la postura.
El hecho de que la artista haya fabricado estos objetos abre el juego hacia una interesante paradoja acerca de la forma en que nosotros también nos convertimos en creadores de los mismos dispositivos que nos oprimen, que preestablecen y mecanizan nuestros movimientos y nuestro accionar. También nos habla de la manera en que nuestras preocupaciones y angustias son reflejadas directamente en lo físico, cómo nuestros cuerpos son domesticados de costumbres, rígidas posturas, cánones pasajeros, modas ajenas, tradiciones obsoletas, y un popurrí de mitos culturales. 
De este modo, la artista compromete su historia y proceso personal como eje formativo de la muestra, no sólo a través de la intelectualidad, de la idea que se plasma en la materialidad de las fotografías y los objetos; sino que además lo hace a través de la presencia explícita de su cuerpo como molde de sus esculturas y como objetivo primordial de su cámara. 


 
Ficha Técnico/Artística
“Sikha”
Artista: Sofía López Mañán
Curadora: Laeticia Mello
Espacio Pabellón 4
Dirección: Uriarte 1332, Palermo Viejo 
Tel.: 4772-8745 / 4779-2654 
galería@pabellon4.com
Horario: Lunes a Sábado de 16 a 20 Hs.
Inauguración 25/7/2013
Cierre: 24/8/2013


Victoria do Campo
victoriardc@gmail.com

Nota publicada en Revista ÁMBAR
http://www.ambar-revista.com.ar/index.php/noticias/visuales/item/101-repensar-la-belleza

ambar-revista.com.ar      ISSN N° 2314-3347

Entrevista a Anatole / Galería Carmen Sandiego

“Bauiernoss es todas las inquietudes, todas las voces que quieren jugar”



Ingresamos a la galería Carmen Sandiego, ubicada en una de esas construcciones antiguas y majestuosas típicas del centro porteño. Al traspasar la puerta nos topamos con una fotografía en gran formato (125 x 70 cm) que muestra los perfiles y espaldas tatuadas de dos mujeres quienes, a su vez, escoltan a una silueta masculina. El recurso cinematográfico del iris empleado en la fotografía lleva a imaginar a un sujeto observando a través de una mirilla, asomándose a un espacio, a una situación ajena. Así, aquella silueta que corresponde a Anatole, nos da la bienvenida a su singular universo, nos invita a recorrerlo. Así, comienza Bauiernoss.

Se trata de una muestra que consta de un total de 31 obras distribuidas a lo largo de la sala: a la fotografía inicial se le suman tres, en mayor formato aún (177 x 100 cm), y dos conjuntos, formados por 6 y 21 fotografías respectivamente, que presentan obras en formatos menores. Teñidas en blanco y negro, la mayoría de ellas se encuentran acompañadas por intervenciones realizadas por el artista que obran como manifiesto de sus propósitos. Las desprolijas letras negras pintadas en las paredes forman frases al parecer espontáneas pero contundentes. El espectador además, puede llevarse un fanzine que condensa muchas de estas ideas. Por otra parte, puede verse una filmación que, dispuesta como una fotografía más, registra el proceso artístico.

Bauiernoss, anagrama de la ciudad de Buenos Aires, propone un recorrido poco convencional por varios de sus rincones y paisajes. Foto a foto se exhiben los frondosos y abandonados dominios de lo que fue el Parque de la Ciudad, las fronteras indomables de Ciudad Universitaria, y los inmensos bosques de Palermo, entre otros sitios. En todos los casos se trata de escenarios familiares que se tornan extraños al ser presentados desde otra mirada, descontextualizados, sobredimensionados, acompañados con máscaras, o símbolos sufistas como la mujer/murciélago. A diferencia de series anteriores en las que primaba el trabajo en estudio, Bauiernoss privilegia las locaciones exteriores, espacios donde se inserta la experimentación, el azar, lo imprevisto, lo espontáneo de cada sesión fotográfica, más allá de que se parta de un objetivo o idea previa y su respectiva planificación. Por esto, Anatole afirma que en Bauiernoss conviven una dimensión onírica ligada a una documental.
Es inevitable que el apartado de seis fotos presentadas en forma rectangular no nos remita a la exposición de Grete Stern, que actualmente puede verse en MALBA. Compartiendo la estética del blanco y negro, el fotomontaje, la desproporción y descontextualización de los elementos, ambos aparecen ligados a una estética surrealista. Pero a pesar de poder establecer hilos relacionales entre estas dos muestras, Anatole se confiesa reticente a las propuestas institucionales. El artista se autodefine como provocador, anarquista y sufista, entre otras categorías. Este afán por desestabilizar, desordenar, y quebrar lo instituido, lo acerca en gran medida al discurso vanguardista moderno. Las reflexiones y críticas hacia el sistema hegemónico así como a la rutina, las normas y el tiempo impuestos por éste, representan un rasgo constante en sus planteos. Los escritos, en formato y tono de manifiesto, ostentan vocablos como guerrilla, revolución, y política, buscando una transformación y rescatando esa función social del arte, tan anhelada y discutida durante todo el siglo XX. 

P. Bauiernoss presenta varias rasgos novedosos en comparación a series anteriores: el uso total del blanco y negro, la inserción de fotomontajes y una modificación posterior de las fotografías más acentuada. ¿Cómo se producen estas elecciones? ¿En qué y quiénes te inspirás para pensar, construir tus obras?
R. "Blanco y negro, blanco y negro, pero nunca en el medio", rogaba Ricky Espinosa. ¡Soy una cabrita geminiana! Sé bailar en pisos dameros. Me inspiro en la gente que vive en la calle y usa hojas de diario para poder calentar su cuerpo. Me inspiro en los sueños, en los poetas enamorados de la muerte, en la muerte enamorada de los poetas. Trascender todo límite. Amigables monstruos de cuatro brazos, los cuerpos que poseen ambos sexos y cruzar el espejo. Pero que haga fotos en blanco y negro no quiere decir que no vea la vida en colores. ¡Hasta el apocalipsis siempre!

P. Ahora bien, sabemos que venís trabajando en este proyecto desde hace tres años, ¿qué modificaciones hubo en este recorrido? ¿El resultado terminó siendo el que esperabas?
R. Soy inmensamente feliz. Me siento capaz de realizar todo lo que me proponga y mi imaginación no desea límites. Cada paso que doy me acerca a aquello que allí veo, que aquí está y estuvo siempre presente, esa omnipresencia que innegablemente precisa y pide de uno mismo una constancia, una lealtad alimentada día a día, cruzar umbral tras umbral con valentía. Aprender eso es ya un triunfo. Cierto es que el contexto en el cual di comienzo a esta obra no era el más feliz pero sí era el más propicio. Aquellos instantes tiernos en los que sentís que no tenés nada más que perder, ¿qué mejor? Te entregás por completo. Cierto es también que probé otros caminos previamente en vano, buscando una estabilidad emocional, una tregua económica y demás. Pero una especie de Zeus irascible me bombardeó con fuertes rayos cada vez que intenté jugar a esa probable normalidad devolviéndome una y otra vez al que parecía mi camino. Al que es mi camino. Mi vida y mi obra danzando juntas en un campo de girasoles. Al recorrer las calles de Bauiernoss sin dudas me fui fortaleciendo y así junto a todos los participantes de esta locura creímos cada vez más en este discurso, en esta acción. Es definitivamente una realidad el reino soberano y surrealista de Anatolia. El triunfo de la imaginación tangible. Pero esto sigue siendo un comienzo, apostamos por más, siempre mucho más.

P. Hacés referencia a Bauiernoss como un punto cúlmine en tu tránsito como artista, ¿qué elementos determinan esta madurez?
R. Sin dudas, inicialmente fue un proceso de absoluta depuración, en muchos sentidos. Y cuando ves así de claro podés tocarlo todo. Hay una frase muy interesante de Alfred Stieglitz que siento más que acertada, entre otras cosas dice: ”El espíritu de mi obra 'temprana' es el mismo que el de mi obra 'tardía'.” Eso lo puedo ver aplicado en mi obra, en los proyectos Resbina y Dernier ya se podían apreciar elementos que trato en Bauiernoss. La intención sigue siendo la misma, pero en ese transitar hubo innumerables cuestiones que se fueron puliendo cada vez más. Me inicié en la fotografía de la mano de cámaras analógicas, tiempo después seguí defendiendo el formato sintiéndome casi un romántico del celuloide en tiempos de tecnologías digitales. Me costó mucho el traspaso. Tal vez fue por el simple hecho de ser parte de la última o una de las últimas generaciones analógicas, de chico tuve varios años tele en blanco y negro y tardé mucho en tener una computadora por ejemplo. O por lo grato que fue para mí llegar a tener mi propio laboratorio, experiencia maravillosa. Años después, y muy paulatinamente, fui probando cámaras digitales, me fui animando a ese nuevo mundo en el que no quería aterrizar. Y haciendo un repaso de esos años siento que fue un volver a empezar, la estética radical de esos proyectos citados se vio un tanto alterada en proyectos como Femmes, en el cual por momentos, sinceramente, me perdí un poco. Pero es parte de la experiencia. Al finalizar ese proyecto hice una profunda reflexión sobre las texturas y las estéticas que venía trabajando. Lo mismo hice en cuanto a la decisión de trabajar en interiores o exteriores y, principalmente,  en cuanto a la metodología de producción, cómo se generaban los diálogos, hasta dónde permitían expandirme, cuánto cedía. Había caído en un peligroso piloto automático de comodidad. Y eso no era lo ideal para mí. Siento que en Bauiernoss logré unir lo mejor de esos distintos estadíos, aprender de los experimentos que no resultaron tanto como pretendía, y no es poca cosa. Y así más enfocado fui descubriendo mejores resultados. Al poder sacarle las rueditas a la bicicleta pude volar. Hoy soy muy consciente de una estética que me identifica, cada elección acertada en cuanto a tonos, texturas, ángulos, perspectivas, etc. Es el día de hoy que me maravillo ante el dominio que estoy logrando en cuanto a lo geométrico en las composiciones. Es una gran satisfacción. Pensando en los medios con los que uno puede contar para los procesos de elaboración, más allá de mejoras económicas siento que sigue siendo la misma actitud. Me manejo con mucha comodidad en esa incomodidad manteniéndome en un lugar lo más despojado posible, utilizando lo que encuentre, dando lugar también al azar. Si tenés firme el concepto podés brindarte a esa libertad de buscar y encontrar en el vivo. Esos elementos mágicos que encontrás en la calle son tan preciados. Creo que eso puede considerarse una marca registrada también, he sabido aprovecharlos al máximo. Si el discurso es tan vivo, si está marcado en tu piel, la locación física y material se ve inevitablemente seducida por tu imaginación y así podés ver todos los ángulos posibles simultáneamente y tener una destreza magistral. Si te plantás con una modelo en pleno microcentro atestado de oficinistas pero estás seguro de lo que querés decir, lográs escuchar el silencio, anticiparte a todos los movimientos externos y tus ojos realmente dialogan firmes con el mundo. Bauiernoss no es sólo un proyecto artístico de fotografías, es la vida misma. Es todos los secretos, todas las inquietudes, todas las voces que quieren jugar.

P. Gran parte de las fotografías que conforman Bauiernoss fueron tomadas en exteriores. ¿Qué te atrae de trabajar en este tipo de locaciones?
R. Las sutilezas del caos. Cómo un pequeñísimo elemento que no encaja en esa repetición agobiante que pretende la vida de esta sociedad puede ser tan fructífero, todo lo que dispara, nuestros ojos, los otros ojos, el miedo a lo desconocido es terrible. Me entusiasma la adrenalina y ver qué respuesta surge en la gente que esté allí. ¡Por suerte siempre nos sale bien! ¡Además mi casa/estudio es en Belgrano y últimamente suelo despertarme con la cama flotando en el agua! A veces cuando voy en el subte con toda la gente apretada, sin respirar, me sorprende que nadie pero nadie mire a los demás y yo busco sus caras con una sonrisa, sin resultados. ¡Hola! O, no sé, ¿por qué en vez de maldecir todo el recorrido no se besan si están tan juntitos? ¡Amor libre subterráneo! Una vuelta, hará unos meses, luego de hacerme un tatuaje bastante grande en la pierna, entre el mareo natural de perder sangre y ese aire no aire que nos ofrece “está bueno buenos aires” me terminé desmayando en las escaleras, mientras mi cuerpo se entregaba al golpe del cemento lo único que pude escuchar fue un “¡no lo toquen!” y así la gente me dejó allí sin cuidado y no tuve más opción que tirarme terrible siesta en posición diagonal. ¡Yo no la recomiendo!

Anatole y las mujeres

El componente femenino es una constante en los proyectos de Anatole, y esta serie no es la excepción. Las mujeres que habitan las escenas se erigen en algunos casos como presencias fragmentadas, fetichizadas, ambiguas y en otros casos, como figuras acechantes, siniestras, fantasmagóricas. Lejos de componer un paradigma homogéneo y unificado, ellas interpelan al espectador permanentemente, originando en él múltiples interpretaciones y reflexiones.
P. ¿Qué parte del universo de la mujer te interesa mostrar? ¿Cómo describirías a las mujeres presentes en tus obras?
R. La mujer, a diferencia del hombre, es implosiva, y ese misterio, esa profundidad, es más que interesante para nadar. Ay ay ay Anatole, el artista de bigote y manos de mujer. ¡Platón tenía razón! La otra noche unas amigas vinieron a la muestra y luego salimos a pasear. Al final de la noche una de las chicas entró en la cuenta que al volver a su casa no tenía nada, ni café para poder alimentarse, pero sí tenía el enorme deseo de ir a abrazar a su gatito, esas chicas me caen bien. En las mujeres entro por los ojos, lo demás es el camino que se recorre. Son mujeres que se refugian en su infancia, que sonríen a la oscuridad, que comparten risas. Abrazan la naturaleza, escuchan sus sueños, reclaman a gritos su libertad. Escapan a los valores del consumismo y juegan a las escondidas en bosques. Fantasean con robar un auto sólo para estrellarlo. Reinvidican el vandalismo. Están cómodas en su locura. Yo sólo las escucho y les doy libertad para que sean sí mismas.

Las protagonistas de sus imágenes, explica Anatole, son seleccionadas a través de un cuestionario y charla previas, procesos que suponen un análisis de carácter psicológico y filosófico. Es que no busca formar una agencia de modelos ni promete un book al estilo publicitario sino que más bien la propuesta se sostiene a través de una búsqueda de afinidades, inquietudes compartidas que van más allá de los modelos prefabricados. “Mis sesiones tienen esa cualidad hermosa de forjar amistades genuinas que permiten que todo se desarrolle de manera tan natural y relajada, y eso para mí es tan importante como el resultado logrado. Hay una trascendencia múltiple. Nos divertimos trabajando, siempre. A mí no me interesa hacer una selección de participantes por su físico, nunca lo vi así y nunca me saldría de esa manera. No es el trabajo que desarrollo. Sí me interesan los diálogos que se producen, la comunión real de discursos (...) Como el 99% de mis modelos no son modelos debo buscar ese plus para encontrar el lugar adecuado que motive su expresión y el resultado será mucho más rico”.  Es precisamente la expresión de la modelo -o, como le gusta decir a Anatole, participante-, lo propio de cada una, su subjetividad, lo que da a sus obras un condimento documental (dado también por el elemento azaroso, mencionado anteriormente). 

P. Observamos en Bauiernoss dos tipos de mujeres diferentes. Por un lado, aquellas que presentan una imagen fuerte, cargada de maquillaje, redes, cuero y tatuajes, y, por el otro, mujeres muy despojadas, al natural. ¿Las elecciones de cada estética son orientadas por los intereses de las mujeres participantes o responden a una decisión a priori?
R. Lo que está arriba está abajo, lo que está abajo está arriba. Todo esto es el resultado de esos diálogos, de ese descubrir. En sus palabras siempre hay algo que se destaca y allí vamos. Cómo entra cada uno de los participantes en este mundo, qué lugar se elige, siempre en libertad y reciprocidad. Pero creo que siempre son mujeres fuertes en definitiva, en diferentes estadíos, pero siempre con carácter. Las prefiero así. Yo me hago pis viendo en las pelis de Godard a Anna Karina, tan elegante, fría, dulce, imperfecta y perfecta.
P. Tus obras ponen en tensión, problematizan los cánones de belleza instalados. ¿A qué conclusiones o reflexiones arribaste a través de tu experiencia como artista hasta el momento?
R. “Give me a number of a girl almost like you, with legs almost like you. I'm buried deep in mass production”. Al tener todas estas charlas previas, al tener una llavecita para cada mente, vas encontrando una y otra vez cómo cada una de ellas de alguna manera sufre por estas cuestiones de lo físico y la aceptación. Hay una obligación expectante para con cada mujer que no debería existir. La belleza, el sentirse bien, debe ser con uno mismo, no para los otros. ¡Abajo la cera! Como tampoco deberían existir las frases invasoras o los manoseos públicos. La mujer como producto plástico de consumo masivo. La mujer como objeto de lujo dentro del paquete de éxito. El prestigio de mostrar el culo por televisión. ¡Bravo! El desnudo es una estética que he trabajado a lo largo de mi obra, pero desecho toda intención de provocación desde la carne, gusto más de la desnudez del alma representada en el cuerpo, la fragilidad y la lucha, el ver la vida desde un acantilado del fin del mundo. ¡Cuánto más rico es descubrir en la diversidad de formas y en la asimetría! 

Bauiernoss es mucho más que una muestra que tiene por eje la urbe porteña. Ante todo es un acto de rebelión, una manifestación que busca cuestionar los cánones de belleza instalados, desnaturalizar ciertos modos de ver, y que al mismo tiempo reza por un arte colectivo, que integre tanto al artista como al modelo y al receptor, situándolos a los tres en una posición activa, creadora y siempre cambiante.

 


Ficha técnico artística
BAUIERNOSS
Artista: Anatole (Rodrigo P. Salvador García Ignelzi)
Inauguración: Jueves 16 de Mayo a las 19 h
Cierre: 9 de Junio
Espacio: Galería Carmen Sandiego
Domicilio: Tucumán 843 1° B / Buenos Aires
Horarios:  Martes a viernes de 14 a 19 h / Sábados de 13 a 16 h
Teléfono: 011 4328 9790


Publicada por REVISTA ÁMBAR ISSN N° 1852-1088 
 www.ambar-revista.com.ar | info@ambar-revista.com.ar

 

Entrevista realizada por
Inés Moguillanes  Estudiante avanzada de la Lic. Artes Combinadas en la UBA.
Victoria Do Campo Estudiante avanzada de la Licenciatura y Profesorado en Artes Plásticas en la UBA. 

"KADABRA" en Galería Carmen Sandiego





El espacio de lo indeterminado

“En el momento en que apareció Alicia, todos se abalanzaron sobre ella. Pero Alicia echó a correr con todas sus fuerzas, y pronto se encontró a salvo en un espeso bosque .”


                                                                                              “Alicia en el país de las maravillas”, Lewis Carrol

 

Inaugurando una nueva temporada, la galería Carmen Sandiego presenta su primer muestra del año partiendo de la reflexión acerca de un espacio específico: el bosque.
Sin embargo, este concepto será sólo el punto de partida que permitirá trazar infinitos hilos de relación con otras esferas, como los cuentos de hadas, las historias populares, la fantasía, la superstición, y la identidad.

 En esta oportunidad no se exhiben los artistas estables de la galería, sino que se insertan nuevas figuras. Los autores que integran esta propuesta son Sofía López Mañan (Buenos Aires,1982), Nicolai Sommefelt (Oslo, 1989), Alejandra Alarcón (Cochabamba, 1976), Alejo Fernández (Buenos Aires, 1973), Guillermina Gómez (Bahía Blanca, 1985), y Nahuel Borges (Buenos Aires, 1983). El trabajo curatorial se encuentra a cargo de Laeticia Mello.
En la selección de trabajos, siempre persiste la idea de exhibir la multiplicidad de los recursos del arte. La galería, nacida apenas en el año 2010, se inició con cuatro artistas- Cesar Trinca, Lucía Mancilla Prieto, Anatole, y Nelson Escalante- quienes se valían de diversas técnicas como el collage, la ilustración, la pintura, y la fotografía consecutivamente. Sin dudas, esta elección no es casual. El nombre del espacio hace honor al famoso juego Carmen San Diego, donde se abre paso al aprendizaje a través de la tarea lúdica. Los fundadores de la galería, Sol Rossi y Joaquín Giménez, admiten ser herederos de una generación que transitó el pasaje de lo analógico a lo digital, y estimo que esto se refleja en la elección de las obras y artistas a exhibir. Kadabra no será la excepción. La muestra cuenta con una gran variedad de lenguajes, desde la fotografía, el video, y la instalación, hasta el dibujo y la acuarela.

Por otra parte, la multiplicidad de la muestra no sólo involucra matices de técnicas y lenguajes artísticos, sino que se enriquece por la distinta nacionalidad y formación de los artistas participantes.

Al ingresar al mundo Kadabra, no pueden omitirse las recurrentes citas a historias populares e infantiles. Ellas proponen una mirada amplia y diversa sobre este escenario tan singular que representa el bosque. La elección deliberada de este ámbito espeso y frondoso tiene su justificativo. Bruno Bettleheim analiza este concepto en relación a las historias populares, donde la “(...) deliberada vaguedad de los principios de los cuentos de hadas simboliza el abandono del mundo concreto de la realidad cotidiana. (...) bosques impenetrables, sugieren que algo oculto nos va a ser revelado”.


Los relatos, los comentarios, las fantasías, las distorsiones y los rituales que en base a estas historias se desprenden, alimentan su misterio. Este habitáculo indeterminado pero lleno de posibilidades, se presenta como una tabula rasa donde podemos alojar las sensaciones y reflexiones que nos plazcan. Es un espacio arquetípico, sin límites, acogedor y natural aunque inmenso e incalculable, que representa un marco impredecible.

Una de las artistas destacadas es Sofía López Mañán. La artista presenta tres fotografías, trabajadas a través de planos generales de los que emergen criaturas híbridas. El universo natural del bosque y sus criaturas dialogan con el habitáculo humano y su simbolismo.  Este contacto entre universos tan distintos abre el camino para una reflexión sobre la identidad.  Permite crear un espacio anónimo, despojado pero lleno de riqueza, así como sus protagonistas. Actualmente la artista se presenta en forma simultánea con una exhibición individual llamada Anonimous en la galería Sicart de Barcelona.



 

Sofía López Mañan "Anónimos", Fotografía toma directa, copia en lambda, Ed. 1 de 7, 50 x 70 cm., 2013

  

Por otro lado, Guillermina Gómez se erige como la incorporación más multifacética y versátil de la muestra. La artista invade el espacio con una serie de obras muy diversas en formato, técnica y lenguaje. Entre ellas, una instalación, un video, una fotografía y dos dibujos. Su mirada hacia el bosque se inspira en las leyendas tibetanas budistas. La sutileza y detallismo de sus dibujos aportan un componente etéreo y místico a la muestra, reflejan el corazón de ese bosque como un talismán luminoso.




Guillermina Gómez, "Chintamani", Grafito sobre papel, 17 x 24 cm., 2013

 

Otro rincón de la sala se encuentra intervenido por unos árboles oscuros y esquemáticos pintados en  el muro, que obran de marco para la serie de obras del noruego Nicolai Sommefelt. Especializado en el campo de la acuarela y el dibujo, se define como resultado de una inspiración del Expresionismo alemán y el Surrealismo francés. En esta ocasión, el artista trabaja a través de las historias populares que formaron parte de su niñez en su tierra natal.



Nicolai Sommefelt

Alejandra Alarcón es quien trabaja en referencia más explícita a los cuentos de hadas. Su mirada crítica y perturbadora busca resignificar esos relatos tradicionales que nos formaron en la infancia. En relación con su serie “La Caperucita más roja”, en esta oportunidad presenta tres obras donde retrata la revancha de  esta Caperucita enfrentada a la sociedad patriarcal, tan  presente en la Bolivia natal  de la artista. El juego entre la sutileza de la acuarela como técnica elegida y la fatalidad de la temática representada, son una característica común en su obra. En esta contradicción reside su gran poder atractivo. Se aprovecha el esparcimiento líquido de la acuarela para acentuar el momento dramático en que la sangre de la heroína corre desmesuradamente. A su vez, esto se contrapone a la forma en que los colores se expanden en el papel con dulzura notable para representar otros detalles, como las delicadas flores que adornan las infantiles medias de Caperucita. La niñez entra en contradicción con la actitud de la muchacha, reflejada en sus acciones, como la potencia con que sostiene la cuerda donde lleva amarrados a los lobos. Este juego sensible es trabajado por Alarcón en otras series como Cinderella Ending, y Blancanieves.



Alejandra Alarcón, "Río de lobos", Acuarela sobre papel, 55 x 77 cm., 2013
Así es como la elección realizada por cada artista complementa una historia que tiene múltiples focos y mantiene latente el interrogante acerca de este frondoso escenario de lo indeterminado. Las obras nos invitan a buscar alternativas a las historias ya conocidas, a romper los arquetipos  más  arraigados y a adentrarnos a este bosque lleno  preguntas y posibilidades. Vía de escape hacia la fantasía, la reivindicación social,  el encuentro espiritual,  los miedos  más profundos o las  aventuras más  novedosas, ninguna premisa está descartada en esta propuesta.
Victoria do Campo
Publicada por REVISTA ÁMBAR ISSN N° 1852-1088 
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Agradecimientos: Anahí Grippo y Diana Marotte
FICHA TÉCNICA
KADABRA
Artistas: Sofía López Mañan, Nicolai Sommefelt, Alejandra Alarcón, Alejo Fernández, Guillermina Gómez, y Nahuel Borges.
Curadora: Laeticia Mello.  
Inauguración: Miércoles 27 de Marzo a las 19hs.
Cierre: 26 de Abril
Espacio: Galería Carmen Sandiego
Domicilio: Tucumán 843 1° B / Buenos Aires
Horarios:  Martes a viernes de 14 a 19 h / Sábados de 13 a 16 h
Teléfono: 011 4328 9790